Apuntes sobre Jesús, la mística que nos humaniza, de F. Javier Sancho Fermín

Jesús, la mística que nos humaniza


Dirige la Universidad de la Mística




La centralidad vital que tiene Jesús en nuestra vida. Centrar en él la mirada de una manera más profunda se convierte en estímulo renovador.

Abramonos a la experiencia del misterio de Dios. Los evangelistas también quieren esto. Reavivar la fe, estimular el encuentro con Cristo, llenarnos de esperanza, la presencia de un Dios amor.

Dos palabras: MISTICA y HUMANIZACIÓN. Se implican, la una sin la otra no serían posibles.

Cada uno de nosotros es un misterio, necesitamos conocernos. Solo de la realización de lo que somos llegamos a la plenitud y la felicidad. La vivencia del misterio con el que podemos encontrarnos.



Leer pausadamente los evangelios como una práctica básica. La nueva noticia viene a revelarse a los pobres, a los pequeños y sencillos Es necesario volverse como niños. Volver a una realidad que ya hemos tenido y ejercitado, pero que se ha quedado atrás. 

Por qué se nos ha convertido el mensaje evangélico en algo tan difícil y complicado?

La diferencia del tiempo, de la cultura, el paso de los siglos, explicaciones lógicas.



MISTICA: como sustantivo o como adjetivo, el uso ha ido variando. Era un concepto muy usado entre los filósofos griegos.

Lo que queremos expresar al usar la palabra, cómo se hace presente en la vida de Jesús?

Tratar de identificar la identidad mística de Jesús.

Cuáles son los parámetros de la vida cristiana en la doctrina de Jesús?

Mística en el contexto cristiano, fue bien en ciertos personajes o en el sentido etimológico. O en experiencias extraordinarias.

Comprensión universal de la mística, como un elemento que acoge y une todo el ser en una unidad.



ASPECTOS:

1) Identidad Mística de Jesús: es el místico por excelencia? Y qué significa en él esto?

2) La acción humanizadora de Jesús. El proyecto en el trasfondo de su vida. 

3) Un proyecto de vida que integra MISTICA y ACCIÓN. Para superar las visiones dualistas.



1) La identidad mística de Jesús

En su manera de presentarse, en la consciencia. Se identifica en su particular relación con Dios, en el misterio. A quién él llama Papá. La filiación. 

No es una consciencia teórica. Se alimenta en su referencia vital con Dios. Sin eso no entendemos nada de su vida.

No está aislado. Es un hombre que camina con los hombres. No es un monje. Ligado a una identidad como apertura y tensión con el misterio de Dios, que se manifiesta en lo pequeño, en los signos.

Rompe con todos los prototipos religiosos de lo que nos presentaron como místicos. Lo ligamos a prácticas concretas, no encontramos en Jesús eso. 

No es una identidad no de sentimientos, sino de identificación con el amor que hace. Hace la misericordia bien entendida. No un entendimiento cósmico. Sin la conexión con el AMOR sería imposible. Practica, no solo predica.

Referencia constante al misterio. Viene a inaugurar el Reino, realizar la Salvación de Dios. Ocupado en las cosas de su Padre (Lucas).

El Dios que se hace humano, se somete a los procesos del desarrollo humano. Hay un proceso de despertar, de crecimiento. Su vida pública no improvisada. 

Marcos, Mateo y Lucas: presentar los hechos y las relaciones. Hijo unigénito de Dios.

Su vida es el mejor reflejo del sentido profundo del mismo. Su modo de vivir expresa el trasfondo escondido del misterio que lo define.

La vida trasparenta lo que uno es. Su humanidad termina siendo trasparencia de su divinidad. No solo como un vehículo de la revelación sino expresión de ella.

Humanidad y divinidad.  Misterio encarnado.

La oración de Jesús. Se decía que no hacía oración. Se encuentra con el Padre, pero no hace ninguna práctica. Esa unidad e identidad se revela en su manera de relacionarse con el Padre. No hay descripción a cómo. Era un elemento natural de su vida, como expresión de lo que vive. De su identidad en su relación con el Padre.

Sin embargo, emerge con fuerza es que es una práctica sin dualismos, sino oración y vida en Jesús es una misma realidad. No como una práctica alejada sino como algo integral.

Las referencias del evangelio: "se retiró a orar". En un monte, se alejó. Como encuentro, espacio de comunicación con Dios. Su ida al desierto. Ligada a la gran epifanía expresada en el bautismo. En ese momento se hace visible la identidad. Entrar a hacer vivencia y consciencia a lo que se ha revelado.

La oración acompaña procesos vitales de Jesús. Alzó la mirada al cielo. Dio gracias. Antes de elegir a los 12, antes de asumir la pasión y muerte. 

Una oración es su oración en el huerto de Getsemaní. Vive una situación de angustia y miedo. De pánico, de terror. Aquí la oración emerge como la verdadera fortaleza, donde sale afuera esa tensión interior y se reconforta. La oración es el verdadero sostén de su vida. Esa resiliencia que va a sostenerle a lo largo de las circunstancias de su vida.

Expresiones orantes en la cruz: grito de angustia "Dios mío, por qué me has abandonado". "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". "Todo está cumplido". Expresiones de una relación profunda, de una comunión e identidad que plenifica el modo de vivir de Jesús durante toda su vida.

Solo en una ocasión nos permiten entrar: te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra.  https://www.bibliatodo.com/biblia/Reina-valera-1960/lucas-10-21

Jesús no ora, SE RELACIONA. Es tan novedoso que Juan nos presenta la oración sacerdotal, dónde emergen la unidad entre el Hijo y el Padre. Que sean uno.


Los discípulos, al hacerse conscientes de la novedad, quieren relacionarse como él con el Padre. Enséñanos a orar. Pero no apunta a técnicas, nos hablan de relación. Entra en lo secreto, y El que ve en lo secreto. Relaciónate con él como un Padre. De tu verdadera condición de hijo.


La capacidad de orientar toda su vida sin estar sometido a las circunstancias. Libre y conscientemente da una orientación unificadora y coherente a toda su vida. Más allá de las condiciones históricas. Se deja llevar por lo que da sentido y valor a su vida. Unidad a todo lo que hace. No deja de impresionarnos la vida de Jesús. Equilibrio humano y afectivo. Es un hombre capaz de abrirse a las necesidades del otro, capaz de sentir compasión y prestar atención a las cuestiones humanas. 

No se deja condicionar ni por el fracaso ni las burlas. No se deja engañar por la fama o el éxito. Comprende el valor de sus acciones. Domina sus sentimientos.

Su ego nunca aparece en primer plano, ni el egoísmo ni la fama. A Él no le basta con ser así. El valor constante de su altruismo concreto y práctico. Se caracteriza en denunciar todo aquello que amenaza la vida del hombre, lo que pueda impedir que el hombre se realice. 

No se queda en el conformismo revolucionario ni en la queja irresponsable, ni en el fanatismo. Apunta a sanar desde la raíz el corazón del hombre. Para que podamos vivir felices, a realizarnos de manera completa. Es el valor más importante en la prédica de Jesús.

Sus signos son evidencias de su lucha contra el atentado a la salud del hombre. Ha venido para sanar a los enfermos. El santo para traer la salvación a los pecadores.

Más allá de los signos, la pretensión de Jesús es ir a la raíz de lo que des-humaniza. Liberarnos de los miedos, de las carencias vitales, de afecto, de alimento. Liberarnos de la esclavitud espiritual, emocional. De nuestro ego y del pecado. De las amenazas, de la muerte y la ausencia de paz.

Jesús, el místico en primera persona. 

No existe dualismo en Él. El amor que unifica, el servicio como expresión para vivir lo único necesario. 



La acción es impulso. Una mística en salida, en camino. A salir y entrar. 

Él busca que la gente sea consciente de sí mismo, de nuestras enfermedades y carencias. Asumir la realidad para poder sanar. No caer en la tentación vacía del milagro, del esoterismo, de las soluciones fáciles. De ahí se impone al Sábado. Del diálogo con las personas. No quedarse en la curación sino a ver el milagro de la fe.



2) La acción humanizadora de Jesús, consecuencia de lo anterior.

Va ligada a su mística. Centra la mirada en la persona concreta. En su condición y limitación natural. Su acción no es extrapolable. 

Él es, la instauración del Reino. Yo y el Padre somos uno. Quién me ha visto, ha visto al Padre.

No podemos separar la acción de Jesús de su relación con Dios. Apertura e integración del misterio en su vida.

No se queda en ideas, sentimientos cósmicos, en conceptos o prácticas meditativas. No se detiene en el Nirvana. Es vida y crea vida. Dios de vivos, no de conceptos.

El centro es la buena noticia, el Evangelio. La comprensión del mismo Dios. Una nueva cosmología, dónde todas las categorías de diferenciación desaparecen radicalmente. Una categoría resuena: servir, amar y entregar la vida, todo en favor del ser humano. El proyecto de Dios es el hombre concreto, que TU te salves. Es la orientación de la obra. Ese es el proyecto de Dios. Nos ha creado a través del verbo. Envía al hijo a cumplir la unión. Para rescatarnos. Para fusionar la naturaleza humana y divina. Solo se completa el proyecto de Dios cuando el hombre acepta el amor, la Salvación que lo une con Dios para la eternidad.

Liberar al ser humano de aquello que impide su desarrollo y plenificación. Viene a redimirnos, a devolvernos nuestra identidad, su identidad mística. Lo único que él desea es que el amor del Padre llegue a nosotros. No un amor inferior, el amor que TU me tenías esté en ellos, para que todos seamos uno. 

Dios no se conforma con arreglar con algunos problemas. Lo mira al hombre en la integridad de su ser.

Le condenan por expresar su identidad, por ser el Hijo de Dios. 

Revoluciona el uso y abuso de las posiciones religiosas. A manera de restablecer el verdadero mecanismo relacional que Dios quiere. Para que la persona se descubra y se realice.

Una nueva oración. No metódica ni perfeccionista. Una oración de la que todos somos capaces. Ahí aprendemos a ser personas. Realizamos nuestra identidad en la unidad. Aquí crece nuestra verdadera auto-estima. En la integridad de nuestro ser.

Realismo de la acogida de lo humano. Acoge a cada uno que se encuentra con él en su camino. Atención a la persona. Jesús se fija en las carencias. Dimensión encarnada de Jesús, de Dios. Representa lo que puede integrar la condición humana.

La mística que humaniza. Siempre nos ofrece un proyecto renovado de vida nueva.



Jesús, desde su conciencia, vive queriendo salvar al humano. Para que viva el gozo. A eso viene. El centro de todo es la relación con el Padre.

Jesús es el reino ya presente. La relación con él nos hace místicos. Con él desarrollamos nuestra verdadera espiritualidad.

La mística cristiana no es de ideas, de conceptos, sino es una mística de relación.

Jesús no teoriza sobre Dios. No exige enajenarse sino a ahondar en quién soy. 



Solo hay comunión, hay amor. 

En definitiva, Jesús nos abre a una perspectiva de la filiación incluyente. Él es el Hijo. Vive desde esa consciencia. Vive como una realidad que proyecta para todos. Ahí está el despertar de nuestra consciencia espiritual. Somos hijo en el Hijo.





PREGUNTAS

Algunas pistas de cómo educar en el camino de la mística?

Dos maneras, según a quién dirijamos:

1) Adultos: prácticas que nos condicionan. Nuestros prejuicios nos inhiben de cambiar y simplificar.

Colocarnos frente al misterio que nos habita. Abrirnos a la posibilidad del diálogo y encuentro con Dios. Así tiene que ser, según la posibilidad de cada uno. Es una relación está ligada a lo que cada uno es. La NATURALIDAD, la espontaneidad. Nos han condicionado muchas cosas. Pero hacia adentro podemos intentar relacionarnos en la naturalidad de nuestro ser. Desde ahí fluye todo. Dios se ha comprometido de una manera tan profunda. Lo importante es que dejemos que entre.

2) Niños

Potenciar la naturalidad y particularidad. Que su oración brote del corazón. No condicionarlos.

Favorecer la relación con el misterio.



Ser como niños. Pero como identificar en una infancia infeliz?

La consciencia espiritual está siempre con nosotros. Dios nos ha puesto en cada uno. Es intocable e inviolable. La imagen que nos dignifica no hay quién la toque. 



Cómo vivir espiritualmente?

La experiencia no anula el anhelo o el deseo de algo diferente. En su proceso espiritual la persona irá venciendo los obstáculos. Nadie puede quitarnos aquello que es nuestro verdadero tesoro.



Se puede ser místico sin acción en el mundo? Es necesaria la etapa escondida? Cómo descubrir el misterio en lo sencillo y cotidiano de la vida?

Se puede vivir el amor sin tener espacios de intimidad con el otro? Todo necesita su tiempo, su espacio y su cultivo. Amor con Dios. Todo necesita su apertura y abrirnos a un mayor conocimiento. Volver a la naturalidad. No está contrapuesta con la acción. Dónde me encuentro con el amor de Dios? En la intimidad de mi corazón, pero también practicando el amor. Si no me arriesgo, podría estar engañándome. Amor a Dios y al prójimo como a uno mismo. Conocerse aceptarse, nos ayuda a percibir al otro, para amarnos y amar al otro. Místico ha descubierto el amor y es capaz de transmitirlo.



Pasos para llegar a ser místicos?

Jesús no hacía oración. No era una oración reglada. Se retiraba para estar con su Padre. Para expresarle sus anhelos y deseos. Un Jesús que en su encuentro con el Padre, expresa lo que siente, sus miedos, sus angustias. El espacio del encuentro. No necesitaba mediar en el sentido literal. Nosotros lo necesitamos por estar condicionados, por faltarnos encuentro y descubrirnos a nosotros mismos. La meditación nos ayuda a progresar, hacer que la relación sea más auténtica. 

Jesús no usa métodos. Nos dice cómo debemos relacionarnos. Volver a la simplicidad de la relación. No anula el valor de los métodos. Nunca ABSOLUTIZA los métodos. Posturas, vacío mental, ahí no está la oración. El método es una AYUDA PARA entrar en relación. Cada relación es única. El método ORIENTA, FACILITA. Nunca sustituye a la relación. Todos los maestros acentúan que uno de los grandes peligros es confundir el objetivo final: es ALCANZAR EL AMOR, no practicar el método.



Tras las preguntas hay preocupación existencial, debidos a prejuicios.

Tratar de entrar en Jesús. La liturgia es valiosa e importante. Es una mediación del misterio que está aconteciendo. La liturgia no son ritos vacíos. En las primeras comunidades se vivían como experiencias místicas. Percibir detrás el acontecer del misterio vivo y presente. Compartir la palabra se vivía como una autentica mística comunitaria.

Con una consciencia despierta de ir a la eucaristía para encontrarme con Jesús.



Para los que se sientan excluidos, Jesús se encontró con muchos. Las personas necesitan la inclusión. Lo cierto es que Dios te ama infinitamente. Es lo verdaderamente importante. Aquí puedes vivir tu verdadera dimensión espiritual. 

He venido por los pecadores, por los que me necesitan. Es EL mensaje de Jesús. Podemos reducirlo a normas y tradiciones. Pero ESE es su mensaje. 



San Juan de la Cruz: Dios quiere que lo busquemos es en el interior de nuestra alma, que es donde siempre habitó. Nunca nos deja solos. Al encuentro del hombre. Por el hombre lo ha empeñado todo.


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