Calidad

Segundos, minutos, días, meses, años, décadas, siglos, milenios…

Cronos (el tiempo cuantitativo) siempre parece estar presente, guiando nuestros pensamientos y acciones. “Cuántos años sin vernos!”, escuchamos en una charla entre amigos en un café. “El medallista dorado bajó su record en tres centésimas de segundo”. Contamos los días para irnos de vacaciones (hacia adelante, futuro), y los sumamos también para medir el paso del tiempo (hacia atrás, pasado) y al juntar 365 días, nos detenemos y, mágicamente, nos damos la oportunidad de reflexionar sobre cómo transcurrieron nuestras acciones. Luego las comparamos con nuestro ideal (en un breve atisbo de presente), y pensamos cuál queremos que sea el Norte de nuestra brújula el siguiente año. Algunos incluso llegan a hacer un plan de acción, detallando como van a obtener los beneficios que esperan de la vida. Y así un día, la luz se apaga (así fue y será para todos) y segundos antes repasamos, si nos es posible, todas los hechos que recordamos y que fueron de trascendencia para nosotros. Y nos quedamos con esos hechos, los de calidad.

Te quiero proponer algo distinto. Y sin en lugar de enfocarnos tanto en cronos, nos centramos en Kairós? Es el concepto, claramente muy poco presente en nuestro día-a-día, que representa el lapso en el que sucede lo importante, aquel que es adecuado y oportuno. O sea, no la suma total de las acciones, sino lo que redondea el tiempo cualitativo.

Te pasó alguna vez que perdiste la noción del tiempo, cuando estabas con amigos en una cena pasando un rato genial, o cuando una película te atrapó y terminó muy rápido? “Cómo, ya está?” nos preguntamos. Y sí, esos son los momentos en que la vida toma verdadero sentido. Bueno, entonces, qué tal si buscamos vivir toda nuestra vida con momentos así? Será posible? Digo, tal vez suene poéticamente hermoso pero sea prácticamente lejano a la realidad. Sólo que, si es algo de calidad, realmente depende de nosotros mismos. Sí, de como vos te tomes las cosas. Al fin y al cabo, co-creamos nuestra realidad, y somos nosotros mismos los que nos evaluamos cómo nos fue.

Qué tal si salimos hoy y hacemos un cambio de calidad? No sumemos acciones distintas, empecemos por cambiar las que ya hacemos siempre, a ver cómo nos va, te parece? Yo ya escribí este artículo, ahora te toca a vos

(y después contame cómo te fue, me encantaría charlarlo contigo!)



Publicado originalmente el 31 de diciembre de 2016 en:





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